Cirugía Facial

Lifting


Rejuvenecimiento Facial



David Linch e Isabella Rossellini, by Helmut Newton.
¿Qué es?

El lifting consiste en mejorar los signos más visibles del envejecimiento, recolocando la grasa y el músculo -que se desplaza hacia abajo con la gravedad y el paso del tiempo, así como por la pérdida de volúmenes faciales lo que causa también la formación de las arrugas y caída de la piel- en su posición original a fin de reducir la flaccidez facial. Asimismo se elimina el exceso de grasa y se redistribuye la piel de la cara y el cuello.

Factores que influyen

En el proceso de envejecimiento hay entonces diferentes factores: el debilitamiento de la estructura ósea y los ligamentos de soporte musculares, la atrofia y el acortamiento muscular que motiva la pérdida de volúmenes y las arrugas de expresión, la reducción de la grasa subcutánea y el envejecimiento cutáneo (arrugas por pérdida de volumen, manchas por la exposición solar, pérdida de elasticidad…). Dejando aparte la genética, también influyen mucho las hábitos de exposición solar, tabaquismo, cambios de peso, alimentación.

Candidatos ideales

Los candidatos ideales para someterse a un lifting son aquellas mujeres u hombres cuya cara y cuello comienzan a “caerse”, pero cuya piel conserva todavía cierta elasticidad. La mayoría de los pacientes tienen entre 40 y 60 años, pero también puede realizarse con éxito entre los 70 y 80 años. En la primera consulta se evaluará la cara, incluyendo la piel y las estructuras óseas subyacentes y se discutirán las posibilidades quirúrgicas.

Intervención Quirúrgica

El lifting puede realizarse aislado o asociado con otros procedimientos como la blefaroplastia o la rinoplastia, dermoabrasión perioral, lipoestructura, etc.
Las incisiones de la intervención de rejuvenecimiento facial comienzan generalmente a nivel de las sienes, disimuladas en el pelo, se extienden por una línea natural que pasa justo delante de las orejas y continúa detrás del lóbulo de las orejas hacia la parte posterior del cuero cabelludo. Si es preciso trabajar sobre el cuello, se puede hacer una pequeña incisión debajo de la barbilla.
Primero se hace un despegamiento subcutáneo, más o menos profundo en función del grosor cutáneo. La grasa subcutánea puede ser extirpada o liposuccionada en el cuello y la mandíbula para mejorar el contorno de la cara. A continuación se reposicionan y tensan las estructuras subyacentes, que están localizadas en el SMAS, una capa que recubre los músculos faciales y que se continúa en el músculo platisma del cuello. Si buscamos un resultado natural debemos reposicionar estos elementos en la misma dirección en que cayeron, en sentido contrario ahora. Por último, se adapta la piel, extirpándose la que sobra.
Tras la cirugía de lifting, se puede colocar, durante unos días, un pequeño tubo detrás de las orejas para drenar cualquier líquido que se pudiese acumular. También se suele colocar un vendaje ligero.
En el lifting frontal la incisión se coloca en la frente, disimulada tras la línea de pelo. Debido a la longitud de esta cicatriz, esta técnica puede ser sustituida en algunos casos con la colocación de pequeños dispositivos debajo del cuero cabelludo que retensan la piel y el músculo y/o la aplicación de Botox en la frente.

Anestesia e Ingreso

La anestesia suele ser general en la mayoría de los casos y la duración del ingreso es de 24 horas.

Efectos secundarios

En el postoperatorio se observará un grado variable de hinchazón de la cara y el cuello, equimosis o cardenales y sensación de tirantez y acorchamiento.
Estas molestias son pasajeras y ceden espontáneamente o con analgésicos.
La mayor parte de las cicatrices de lifting quedan ocultas en el cuero cabelludo por encima de la sien y hacia la nuca.
Solamente en una zona alrededor de la oreja y en las primeras semanas tras la cirugía, pueden notarse algo las cicatrices, que, por otra parte, pueden ocultarse fácilmente con el peinado.

Cuidados postoperatorios

La mayoría de los pacientes que se someten a un lifting se encuentran bien en 2 días, pero debe descansar durante la primera semana.
Se debe evitar actividades extenuantes durante al menos 2 semanas, evite baños de vapor o saunas durante varias semanas y limitar la exposición solar durante unos meses.
Pueden persistir algunos moratones durante 2 a 3 semanas, y se puede cansar con más facilidad. La mayoría de los pacientes que se someten a una intervención rejuvenecimiento facial vuelven a trabajar entre los 10 días y las 2 semanas después de la cirugía. Si es preciso, puede aplicarse maquillaje para disimular los moratones.
Se recomienda realizar drenajes linfáticos en la zona a partir de los 7-10 días.

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