Lipedema

El lipedema es una enfermedad que provoca el crecimiento del tejido graso en piernas y brazos

Casos reales de lipedema: compara el antes y después

Caso clínico de lipodema Caso clínico de lipodema

Liposucción en mmii para tratar lipedema estadío I

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Caso clínico de lipodema Caso clínico de lipodema

Caso clínico de lipedema estadío I tipo 3

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Lipedema en miembros inferiores, estadío I-II

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Caso clínico de lipedema estadío I tipo 3

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¿Qué es la lipedema?

Hasta hace poco no se conocía bien el concepto del lipedema (también llamado enfermedad de las piernas gruesas) pues tendía a confundirse con la celulitis o englobarse en un vago concepto de lipodistrofia. Este desconocimiento hace que pasen muchos años desde que se inicia (típicamente desde la pubertad) hasta el diagnóstico, con el sufrimiento físico y emocional que esto supone. Es un problema muy frecuente (en torno a un 10% de las mujeres lo padecen en diferentes grados) que no se soluciona adelgazando ni haciendo ejercicio, ni con masajes ni drenajes, que solo lo mejoran temporalmente durante unos dias pero nunca dan una solución al problema.

El lipedema es una enfermedad que determina depósitos patológicos de tejido graso en miembros inferiores (a veces también en brazos) sin afectar a los pies ni a las manos, dejando como un anillo en tobillos o muñecas. Ocurre de forma espontánea, sin tener causa distinta a la hormonal y genética, y puede agravarse tras embarazos, menopausia o alguna intervención ginecológica, de ahí la relación con una causa hormonal.

Según su severidad establecemos cuatro estadíos:

  • Estadío I. Forma tipo “pera” o cartuchera, con piel lisa y uniforme, puede tener alguna textura tipo piel de naranja al pinzarla, palpándose el tejido subcutáneo espeso pero blando. Puede haber alguna irregularidad en cara interna de muslos y rodillas.
  • Estadío II. Cartuchera evidente, con superficie cutánea con nódulos de diferentes tamaños tipo acolchado, se conoce como “síndrome del edredón”. El tejido subcutáneo aún es blando aunque más espeso. Suelen aparecer importantes acúmulos de grasa en la parte trasera de la rodilla.
  • Estadío III. El tejido subcutáneo ya es duro, hay gruesos rodetes de grasa deformes en la cara interna de muslos y rodillas, frecuentemente por heridas de frotamiento o roce, también a veces rodetes o colgajos que caen sobre los tobillos, posición en X de las piernas por deformación postural de las articulaciones.
  • Estadío IV o lipolinfedema. Ahora el acúmulo tan notable causa obstrucción de los vasos linfáticos y lindefema.

Está indicada en pacientes que aúnen relajación muscular y exceso de piel. Pues en pacientes que presenten importantes acúmulos de grasa, pero tengan mal tono cutáneo (y más aún si sus músculos están distendidos) una liposucción aislada, sin tensado cutáneo posterior, puede agravar el problema al dejar mayor excedente cutáneo y flaccidez.

Es importante para los pacientes conocer que el resultado puede comprometerse si hay un nuevo embarazo o si aumentan mucho su peso, por ello solo debe hacerse en mujeres que tengan claro que no desean más embarazos o si se comprometen, como en cualquier cirugía del contorno corporal, a mantener el peso y la forma física. Pero es cierto que, en el caso de las abdominoplastias, el resultado se mantendrá muy bien si no se coge mucho peso, y aun así tal vez con una liposucción adicional podría bastar. Eso sí, un nuevo embarazo sí desbarataría todo el resultado.

Aunque el lipedema y el linfedema son patologías que suponen inflamación en brazos y piernas, el linfedema es un trastorno de los vasos linfáticos que puede ser espontáneo o primario (10% de los casos) o secundario (linfadenectomías ) y que empeora con la obesidad (de hecho la obesidad mórbida puede causarlo). Es típico el signo de la fóvea o que se quede marcado el dedo si presionamos, aunque en casos avanzados será tan fibrótico que no se puede no deprimir.

El diagnóstico del lipedema es esencialmente clínico, junto a la historia de la paciente:

  • Aparece simétrico en ambas piernas, y en un tercio de los casos también en los brazos.
  • Nunca están afectados los pies ni las manos.
  • Es doloroso, y esto es diagnóstico del lipedema, a veces son dolores espontáneos tipo sensación de hinchazón, otras es dolor a la presión o incluso al tacto. Los dolores se agravan con la retención de líquidos a lo largo del día. Es diagnóstico hacer un pinch-test o pellizco en piernas, que será muy doloroso, frente a otro en abdomen o espalda, que no lo será. El dolor del lipedema depende más del líquido retenido que del volumen de grasa, pero incluso en mujeres delgadas puede ser muy doloroso. El dolor es el criterio que distingue el lipedema de una hipertrofia grasa de las piernas, pues aunque ésta pueda ser simétrica y con fragilidad capilar, no es dolorosa.
  • Fragilidad capilar, que hace que sean muy habituales los hematomas ante el mínimo golpe o presión.
  • Retención de líquidos a lo largo del día, aún mayor si hace calor o si se está mucho de pie.
  • No mejora con la pérdida de peso, adelgaza todo menos las zonas con lipedema.
  • Deformidad corporal, con marcada desproporción caderas y piernas respecto al resto del cuerpo, tanto en pacientes con sobrepeso como delgadas.
  • La piel se ve como nodulosa, acolchada, diferente de la de otras partes no afectadas. Sin embargo es blanda, salvo en el estadío III, de forma que la presión no deja fóvea, no queda marcada.
  • Es típico en mujeres delgadas y deportistas que puedan tener los músculos bien definidos, por ejemplo en abdomen, y que sin embargo en las piernas no se les marca nada, viéndose borrados por la grasa suprayacente.
  • La piel de las caderas suele estar fría, a veces toda la pierna

Es imprescindible hacer un diagnóstico diferencial de otros tipos de patologías, como la hipertrofia grasa de las extremidades, las adiposidades localizadas (tipo ginecoide o pera), el linfedema, el edema venoso…

El lipedema no se soluciona ni con dieta ni ejercicio, aunque sí mejora (que no cura) con tratamientos tipo drenaje linfático, presoterapia, uso de medias compresivas… El único tratamiento realmente efectivo es la liposucción (hidroliposucción en concreto, tipo WAL o BodyJet Lipo). Siempre tiende a agravarse, al menos si no se trata de forma efectiva, y solo en casos avanzados puede llegar a comprometer los vasos linfáticos, asociándose a un linfedema.

¿Por qué la liposucción es el único tratamiento? El problema del lipedema es que es una auténtica hiperplasia y crecimiento del tejido adiposo a partir de cierta edad, en un círculo vicioso determinado por los efectos de los estrógenos sobre el tejido graso (claro estímulo hormonal). Los estrógenos, al mismo tiempo que generan los cambios hormonales femeninos, inducen una serie de alteraciones en los tejidos, a nivel vascular y linfático, así como en los nervios periféricos con una inervación anormal en el tejido subcutáneo, que explican la inflamación (las lesiones vasculares a nivel de la microcirculación) y la neuropatía o el dolor local. Estos procesos estimulan una hiperproliferación o brutal aumento en el número de los adipocitos (en personas no afectadas de lipedema no aumenta el número de adipocitos o células grasas pasada la adolescencia), que a su vez comprimen los vasos y aumentan la inflamación y el edema, y éste más dolor por la compresión, un dramático círculo vicioso. Hay que reducir o aspirar esos adipocitos enfermos para romper el círculo, y es mejor empezar cuanto antes a fin de que el cuadro no llegue a ser tan grave.

¿Qué tipo de liposucción es mejor para acabar con el lipedema? Lo ideal es un sistema que dañe lo mínimo posible las estructuras vasculares, al tiempo que nos permita un buen control de lo que tenemos que aspirar, de aquí que consideremos que el sistema de liposucción asistida con agua a presión sea el más idóneo (también puede hacerse con otros sistemas tipo vibroliposucción o la liposucción tumescente, pero son menos adecuados para esta patología). El sistema WAL no precisa una infiltración previa con tanto volumen, deformando menos la zona a tratar, y la emisión del chorro de agua despega los adipocitos, siendo mucho más fácil su aspiración y con menos daño de estructuras vasculonerviosas (que ya bastante dañadas están). Aquí no funciona la máxima de que lo importante sea el contorno o volumen que dejamos más que lo que saquemos, ante un lipedema tenemos un objetivo curativo y queremos aspirar todo ese tejido graso anómalo, buscando su eliminación quirúrgica, pues si dejamos grasa seguirá el círculo de inflamación y dolor.

¿Cuánta grasa puede aspirarse? La cantidad que se pueda sacar depende de cada caso, su gravedad y las condiciones de la paciente. La norma general es no pasar de los cuatro litros por sesión, por seguridad de la paciente.

¿Cuántas sesiones son necesarias? Normalmente basta con una sesión, solo en los que se necesite aspirar mucha grasa se intervendrá a la paciente en varias sesiones (dos, tres, incluso cinco), primero para aspirar esa grasa y al final puede que para remodelar con algún tipo de dermolipectomía, lifting de muslos o braquioplastia si la cantidad era tan importante que quedara mucha piel sobrante. Habitualmente se planifica por zonas, así una sesión para piernas y tobillos, tal vez también rodillas, otra de tipo circular para los muslos, puede que otra si hay también en brazos… debiendo esperar un intervalo de pocos meses entre sesiones para la recuperación de la paciente.

Como en cualquier otra liposucción, el criterio de anestesia a utilizar (local, general, epidural) dependerá del cirujano y sobre todo de la extensión a tratar, y por supuesto siempre en un medio hospitalario.

Ya desde el principio las pacientes se ven beneficiadas por la cirugía y los mejores resultados los obtenemos cuanto más precozmente comencemos, pues aún no son tan graves las lesiones. Los efectos en el nuevo contorno o proporciones corporales son inmediatos y evidentes, así como la mejoría o eliminación de los edemas y especialmente del dolor, la reducción de los hematomas, el no tener esa limitación de movimientos y ese enorme complejo que siempre genera.

Pero la liposucción tiene más ventajas o efectos positivos, más allá de lo más evidente y requerido por las pacientes que es reducir el dolor y la mejoría física, y es que ya no necesitan tantos drenajes linfáticos o sesiones de presoterapia (que ahora serán mucho más efectivas) con la consecuente reducción de gastos, pero también mejoran los problemas ortopédicos, como la desviación de las rodillas o el daño en las caderas, articulaciones que inevitablemente se ven dañadas en los casos avanzados.

Y lo más importante, por los resultados analizados hasta ahora, el lipedema aspirado ya no vuelve más, no recidiva.