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Cirguría de pecho

Reducción mamaria


Para mujeres con senos grandes y caídos



Esta cirugía de reducción mamaria está destinada a mujeres con pechos muy grandes y caídos, o al menos de tamaño desproporcionado para su cuerpo, o bien mujeres cuyo volumen mamario les crea molestias o complejos. El volumen mamario excesivo no sólo causa problemas de adaptación en el esquema corporal sino también problemas físicos objetivos como el dolor de espalda y cuello, alteraciones posturales (por el peso y el desequilibrio así como también por el intento a veces inconsciente de ocultar el pecho), problemas dermatológicos como el intértrigo en los pliegues submamarios o dificultad para la práctica deportiva. Un tamaño excesivo suele causar, y aún más en adolescentes, una enorme falta de confianza, dificultad para elegir la ropa que nunca es la que desearían, y problemas de integración social; y con los años comienzan a pesar más los problemas físicos. La reducción mamaria, o mamoplastia de reducción, es la intervención adecuada para estas pacientes.

Esta cirugía tiene como objetivo reducir el volumen de tejido mamario, tanto grasa como glándula, subir el complejo areola-pezón a su posición correcta y remodelar el tejido restante, estrechando y subiendo la mama, para lo cual hay que resecar también el exceso de piel. Hay muchas técnicas de reducción mamaria, que deberán adaptarse a cada caso en particular, el objetivo es siempre adaptar y armonizar las mamas al cuerpo de la paciente. En esta información sólo hablaremos de los conceptos generales, de modo que debe ser su cirujano quien le explique cómo desarrollar su caso en concreto.

Candidatas para esta intervención

Estamos ante un problema estético y físico, y buscamos responder a ambos. Todas las pacientes que buscan esta cirugía tienen ambos tipos de problemas. Es candidata a esta intervención cualquier mujer cuyas mamas estén completamente desarrolladas y cuyo volumen o desproporción les cause alteraciones psicológicas de adaptación y problemas físicos por el peso excesivo de éstas. Aunque hay casos de adolescentes que habría que plantear como indicados en esta cirugía, lo ideal es realizarla en pacientes con la suficiente madurez psicológica para comprender este procedimiento y tener unas expectativas realistas acerca de los resultados. Respecto a las posibilidades de lactancia tras la intervención, éstas pueden verse reducidas, dependiendo del grado de ptosis o caída de la mama y de la técnica a realizar, pero habría que tener en cuenta que, entre mujeres con hipertrofia mamaria, un porcentaje muy alto, casi un 50%, también tienen serias dificultades para la lactancia. Es importante también operarse cuando se está en el peso habitual, pues el resultado de la cirugía se verá modificado si se pierde o se gana mucho peso después. El rango de edad de las pacientes va desde los 17-18 años hasta los 70, siempre que la paciente tenga adecuadas condiciones de salud.

Riesgos

La reducción mamaria no es una operación simple, pero es muy segura si se realiza por un cirujano cualificado. Pero como cualquier intervención siempre existe alguna posibilidad de que se produzcan complicaciones como infección, hemorragias y reacción a la anestesia. Algunas pacientes sienten dolor en los pezones después de la intervención, esto puede ser tratado con alguna crema analgésica. Si sigue todos los consejos de su cirujano los riesgos disminuirán por completo.
La intervención deja cicatrices visibles, aunque se pueden tapar con el sujetador o bikini (la curación es más lenta y las cicatrices son más visibles y más comunes en personas fumadoras). Algunas pacientes pueden perder un poco de sensibilidad en los pezones y en los pechos.

Consulta y preparación

En la primera visita es importante que explique a la Dra. cuáles son sus expectativas y principales quejas o problemas. En esta consulta se realizará la exploración y medidas de sus pechos, se le explicará muy bien qué tipo de intervención es el más adecuado para usted y en qué consistiría. Se discutirá respecto a su talla actual y cuál talla sería la resultante tras la cirugía, en función de su estructura y medidas corporales, tipo de piel, edad, problemas articulares o posturales, y por supuesto su propia imagen corporal ideal.

El cirujano debe explicarle muy bien los detalles de la cirugía, del postoperatorio y los riesgos de la misma, asegurándose de que usted ha entendido todo lo explicado y que usted sabe qué se puede lograr con esta cirugía. También se le explicará el tipo de anestesia, en qué centro, siempre hospitalario, se realizará y el coste que ésta tendrá.

A usted se le darán todas las instrucciones necesarias para la intervención, tipo de pruebas a realizar (analítica y pruebas radiológicas, entre ellas siempre un estudio mamario consistente en ecografía o mamografía), incluído si tiene que hacer algún tipo de dieta especial o no, evitar fumar mínimo 3 semanas antes y tomar o evitar alguna medicación. Para dejar todo bien preparado y aclarado se pauta siempre una segunda consulta con la cirujana, 1-2 semanas  antes de la cirugía, así como una consulta con el médico anestesista, que será quien estudie sus pruebas analíticas y le realice una  exploración adecuada para garantizar que está en condiciones óptimas para intervenirse y que no hay ningún factor de riesgo para la misma. El anestesista le informará al respecto del tipo de anestesia a realizar y le prescribirá la medicación adecuada para prepararla bien así como qué medicación debería dejar o evitar.

Por último, debe organizarse para que alguien pueda acompañarla a casa tras la cirugía y ayudarla en los primeros días. Precisará un tiempo de baja laboral mínimo de 2 semanas, aunque dependiendo del tipo de actividad ésta podría ser más prolongada en algunos casos.

La intervención

Siempre se realiza en hospital y prácticamente siempre bajo anestesia general. La duración es variable en función del grado de hipertrofia mamaria, habitualmente de 3 a 4 horas. Es recomendable una estancia en clínica al menos 24 horas.

Hay diferentes técnicas para la reducción mamaria, desde las clásicas con la cicatriz en T invertida, que incluyen una cicatriz alrededor de la areola, una vertical desde la areola hasta el surco y una horizontal más o menos larga en el surco, hasta las más recientes técnicas de cicatrices reducidas, que intentan evitar la cicatriz horizontal, dejando sólo las periareolar y vertical. En nuestra clínica somos partidarios de estas técnicas de cicatriz vertical, asociando una horizontal sólo cuando las características  de su mama y tipo de piel la hagan imprescindible. En todos los casos se realiza una resección de tejidos en la parte central del pecho para estrecharlo y de todo el polo inferior, remodelando el tejido restante para conformar una mama más estrecha, pequeña y de forma más bonita. Siempre se reposiciona la areola y es habitual reducir su diámetro para adaptarlo a las nuevas dimensiones de la mama. El marcado o dibujo del tejido a resecar y la nueva posición de las areolas se le realizará en el antequirófano, de pie, y siguiendo sus medidas y referencias torácicas, sin seguir ningún patrón o esquema preformado, sino muy a medida de cada paciente, buscando la máxima armonía y adecuación a su cuerpo. Por ello se recurrirá a técnicas diferentes según cada caso y también serán diferentes para cada caso referencias como la nueva posición de las areolas, altura de la mama, anchura…que vienen determinadas por el tórax y la anatomía mamaria.

Postoperatorio

¿Qué tengo que tener preparado en casa cuando me opere? Las curas, como siempre, serán muy sencillas así que no hará falta que vayáis a ningún sitio para ello, salvando las que yo os marque en mi consulta. Deberéis tener preparado un bote de Betadine, bastantes gasas (sobre todo para los primeros días en que habrá que cambiarlas con frecuencia en los drenajes) y  esparadrapo hipoalérgico, siempre de papel, no vale de tela o de plástico. Comprad al menos dos sujetadores deportivos del modelo y talla que se os indique y tened prevista ropa ancha y cómoda.

¿Cómo salgo de la clínica? Del quirófano saldréis con un vendaje grande, muy almohadillado con gasas y apretado. Llevaréis unos drenajes (yo uso aquí unos drenajes de silicona que empapan gasas, no van en este caso a ninguna bolsa o colector) con los que os iréis a casa. Al día siguiente se os cambia todo este vendaje, incluídos los apósitos sobre las heridas quirúrgicas, y se ponen unos apósitos limpios que cubren todo el pecho, sobre los que se pondrá el sujetador deportivo, que es imprescindible sea amplio y fuerte. No debéis tocar los apósitos de esparadrapo de papel y gasas que dejo tapando las heridas, sólo os cambiaréis las gasas de los drenajes, que están en el surco submamario, por lo que no os veréis ninguna herida. No os podéis mojar este vendaje, así que nada de ducha salvo de cintura para abajo, y por supuesto sí os podéis quitar el sostén para lavaros y cambiarlo.

Salís pues de la clínica con el sujetador deportivo (y muchas gasas debajo) y los drenajes, que se mantendrán mientras salga líquido por ellos. Usad ropa amplia y tened previsto que es fácil que manchéis los primeros días.

Lo habitual es dar el alta al día siguiente o como mucho tras 2 días. Os sentiréis cansadas pero ya notaréis el alivio del peso exagerado del pecho que os he reducido en quirófano, así que lo normal es que ya al día siguiente, con ese sujetador ya de una talla normal, os sintáis muy contentas de haberos operado. 

¿Cómo me sentiré lo primeros días? ¿Es una cirugía muy dolorosa? A esa pregunta siempre os contesto lo mismo: NO ES NADA DOLOROSA, y os sorprenderá cómo os sobran la mitad de los analgésicos que os mando. Lo único que notaréis es, con toda seguridad esto, mucho cansancio, y se debe a que es habitual que sangre bastante en quirófano (el pecho está muy vascularizado ) y a que, al ser una cirugía larga (3-5 horas, según el tamaño del pecho) la reacción inflamatoria postquirúrgica hace que sintáis como tras una batalla, agotadas, siendo normal tras la cirugía entonces, además del cansancio, tener algo de fiebre por las tardes (hasta 38 grados es del todo normal) y no es esta fiebre signo de infección sino de la paliza que supone a nuestro cuerpo una cirugía grande. Tranquilas que aún así se os mandarán siempre antibióticos, aunque esa fiebre de los primeros días no sea por infección. Retendréis líquidos, y no es raro que estéis estreñidas, debido al reposo y a la medicación.

El tratamiento que se os prescribe son antibióticos (los tomaréis hasta que os retire los drenajes), analgésicos, un protector gástrico, algo para dormir, así como hierro y vitaminas, para remontar la habitual anemia, leve o moderada, tratamiento éste (el hierro y las vitaminas) que se os indica que comencéis al menos 3 semanas antes de operaros.

Os recomiendo que hagáis bastante reposo, en casa, los primeros 3-4 días, en los que no deberíais quedaros solas, aunque sólo sea porque no es raro que os mareéis al intentar levantaros, debido a la anemia y vuestro cansancio. Quiero prevenir a aquellas que, entusiasmadas por lo bien que se sienten (algunas apenas tienen anemia tras la cirugía, todo es cuestión de los niveles de glóbulos rojos previos y de la magnitud de su hipertrofia mamaria) empiezan a hacer tareas en casa como si nada y aquí podemos tener el riesgo de que sangréis o haya dehiscencia de las heridas. Tomadlo al pie de la letra y haced reposo los primeros días, os podéis mover para vestiros, lavaros un poco, pasear un poco en casa, y nada más.

Y recordad, no hace falta que llaméis a nadie o vayáis a ningún centro médico para las curas de los drenajes, es facilísimo y seguro que se van a infectar porque no sepáis hacerlo, os lo explicamos en la consulta y todos sabréis cómo hacerlo.

¿Tengo que hacerme yo las curas? ¿Cuándo me podré duchar? Generalmente os mantengo tapadas las heridas con una cura que sólo os haremos en la consulta mientras considere que puedan ser complicadas o tan específicas que dude que podáis hacéroslas bien, y eso será durante los primeros 10-14 días, en que os citaremos cada 3-4 días en la consulta. En ese plazo ya os habremos retirado los drenajes (tendréis dos drenajes por cada pecho, uno se os quita a los 3-4 días y el otro, en la parte lateral de la mama, se deja 7-10 días, según lo que manchéis). Las heridas estarán cubiertas con esparadrapo hipoalérgico, de forma que más que tapar sobre todo comprimimos la piel despegada para guiarla en su adaptación y evitar espacios muertos donde pueda acumularse líquido.

Cuando os digamos que podéis ya ducharos y curaros, en casa, será siempre una cura muy sencilla, generalmente con betadine y esparadrapo de papel tipo Micropore. Mi enfermera os explicará muy bien cómo debéis hacerlo. Os mantendremos el uso del Micropore sobre las heridas y la piel despegada sobre todo en la parte inferior del pecho durante 1-2 semanas más, en que os cambiaremos de nuevo el tipo de cura, ahora ya con alguna crema o aceite cicatrizante o quizás ya las láminas de silicona para cicatrices.

¿Cómo son las cicatrices y cómo evolucionan? Hay muchas técnicas de reducción mamaria y se recurre a unas u otras según cada caso y según también la experiencia o preferencia del cirujano. En mi caso, soy firme partidaria de las técnicas de cicatrices cortas, que en una reducción mamaria sería, al mínimo, una cicatriz alrededor de la areola y una vertical de areola al surco. En muchos casos sólo dejo estas cicatrices, añadiendo alguna cicatriz horizontal de longitud variable si el caso concreto lo requiere, porque la piel sea poco elástica o haya excesiva piel sobrante. Las técnicas de cicatriz corta o cicatriz vertical se basan en la capacidad de la piel de adaptarse al contenido que envuelven, si ésta es elástica, de forma que aunque al hacer la cirugía y remodelar la envoltura cutánea y la glándula parezca que sobra muchísima piel y que habría que resecarla y estirarla dejando una larga cicatriz horizontal en el surco, el cirujano aquí simplemente la cierra frunciéndola, confiando en su capacidad de retracción. Y esos son los pliegues más o menos profundos que pueden verse en las primeras semanas tras la cirugía. Tal y como se os explica en la consulta preoperatoria, estos pliegues se van retrayendo y la piel adaptándose, desapareciendo en varias semanas, a lo sumo en los primeros meses, y sólo excepcionalmente hay que hacer alguna pequeña cirugía (con anestesia local) para quitar algún pequeño pliegue en la parte más baja que no se haya adaptado, convirtiéndolo en una pequeñísima cicatriz horizontal. Si no fuera cierto que los pliegues se adaptan simplemente esta técnica no se haría, y créanme que se hace por muchísimos cirujanos por más de 20 años. No os alarméis entonces si os veis el pecho con pliegues y piel redundante en la parte baja, pues se irán adaptando y son la garantía de que vais a tener unas cicatrices más reducidas que si hubiera recortado más piel. Y las cicatrices son para siempre, mejoran muchísimo con el tiempo, pero no desaparecen.

Os veréis las cicatrices muy visibles y enrojecidas desde 6 meses hasta el año. Las primeras semanas se ven finas pero al poco comienzan a enrojecer y endurecerse, y eso pasa siempre, en todos los casos, siendo ya variable el tiempo que tarden en aclararse y ponerse más blandas y planas. Por lo general, las pacientes jóvenes muestran más tendencia a hacer cicatrices rojas o hipertróficas, más intensas y durante más tiempo, como exponente de la mayor actividad de las cicatrices cuanta menos edad se tenga. Las pacientes de más edad en cambio tendrán menos tendencia a estas cicatrices hipertróficas. Eso sí, en mujeres jóvenes solemos tener piel más elástica y de buena calidad, lo que las hace mejores candidatas a las técnicas de cicatrices cortas… Pero todas todas las cicatrices terminan por aclararse y evolucionar, disimulándose, en especial la vertical que tanto os preocupa y que parece difuminarse.

En la consulta os iremos indicando, en cada revisión, qué tipo de crema o lámina de silicona poner sobre las cicatrices y cuánto tiempo, pero os recomiendo constancia mientras las veáis rojas. Para acelerar la evolución de los pliegues os recomendamos el uso de unas almohadillas o apósitos de un material llamado foam que facilita su adaptación, a usar bajo el sujetador mientras haga falta.

El sujetador deportivo (en la consulta os mediré y os diré cuán es vuestra talla) es vuestro vendaje, y deberéis usarlo día y noche cerca de 2 meses. No  son necesarios los masajes no drenajes linfáticos, aunque haya cierto edema bajo la piel durante 1-2 meses.

¿Qué problemas puede haber en el postoperatorio y en el cierre de las heridas? Yo siempre os explico que en la reducción mamaria recuperáis muy pronto vuestro estado general, pudiendo usar ropa normal y hacer vida social en poco tiempo, 1-2 semanas, debiendo evitar tan sólo levantar pesos y hacer esfuerzos con los brazos, pero con vuestro sostén bien firme podéis pasear, hacer trabajos no físicos, estar todo el día de pie sin que afecte la curación de la cirugía. El postoperatorio es simple para eso pero es más largo que otras cirugías en cuanto al cierre de las heridas, es decir, tendréis que haceros algún tipo de cura, sencilla, durante varias semanas.

Lo normal es que aunque lentas en 2-3 semanas estén bastante bien, salvo las de la parte inferior que puede que aún estén algo frescas y sobre todo con plieguecitos unas semanas más. Pero esto se retrasará si surge alguna incidencia, como las siguientes:

  • La circulación sanguínea del pecho o su piel puede verse afectada, ocasionando que parte de la piel despegada o la areola sufran y pueden perderse. Aunque raro, no es imposible (y cuanto más caído el pecho más posible será) que se pierda parte de la piel de la areola, incluso toda, pudiendo requerir un injerto cutáneo aunque es más habitual que cure sólo, con curas simples aunque muy lentas, quedando al final casi como si no hubiera pasado nada. No es raro que en los vértices o uniones de las cicatrices, las partes más tensas, se abra un poco la cicatriz, lo mismo que en alguna parte de la cicatriz vertical si hubo alguna salida de líquido, sangre o seroma, o intolerancia a los puntos. Tranquilas, todo esto sólo implica más tiempo de curas, no presupone que tengáis que hacer reposo ni una nueva cirugía, tan sólo se prolongarán las curas, y nosotros os citaremos con mas frecuencia en la consulta taremos con más puntos. De forma que esto podría ser lo peor entre las complicaciones y ya veis que se resuelve sólo con curas, y paciencia. Por supuesto, si estas incidencias hacen que las cicatrices queden más anchas de lo normal, al año más o menos de la cirugía (no antes, no debéis insistir, sería precipitarse y os perjudicaría) se puede hacer algún sencillo retoque bajo anestesia local.
  • Mucho más raro aún es que, por problemas de vascularización se comprometa parte de la glándula, en el contexto de una necrosis grasa, que se manifiesta en una salida de seroma o un líquido amarillo, grasa licuada, durante algún tiempo. Tened paciencia, tampoco esto necesita una cirugía, sólo curas.
  • La infección es excepcional, pues es una cirugía muy limpia y el pecho, al estar tan vascularizado, la hace difícil, pero siempre se os administran antibióticos en el hospital y luego vía oral en casa.
  • La intolerancia a los puntos de sutura en bastante frecuente, y recordad que esto NO es una infección, aunque al salir el punto en la reacción de rechazo que le forma el cuerpo salga un poquito de pus. No es una infección y no necesita que toméis antibióticos, aunque sí debéis consultarlo y acudir para que os retiremos el punto y os expliquemos de qué se trata. Esto dejará la cicatriz tal vez algo más roja o ensanchada si se abrió un poco, por lo que deberéis cuidarla más tiempo. Por cierto, no hay que quitar puntos en esta cirugía pues son profundos, quedan por dentro, y se reabsorben todos, nada de curas dolorosas entonces…

¿Cómo evoluciona la forma del pecho tras operarlo? Veréis que cambia bastante. Los primeros días lo veréis inflamado, casi una talla más de lo que quedará, y con una extraña forma (al menos con las técnicas de cicatriz vertical), pues el polo superior se verá muy muy lleno, las areolas en un sitio correcto pero como mirando hacia abajo y la parte inferior del pecho plana y con muchos pliegues, y toda la mama ancha y como aplastada hacia arriba. Y yo os digo que para que se quede bien luego al principio debe verse así. En 2-3 semanas el pecho irá cambiando, bajando la glándula, rellenándose y redondeándose el polo inferior, centrándose las areolas y estrechándose la mama. Y sí, perdiéndose el redondeamiento del polo superior. Si el pecho estaba muy caído es imposible, ninguna técnica quirúrgica lo conseguirá, dejaros un polo superior lleno. El pecho quedará al final con su típica forma de lágrima, polo superior en declive o una suave curva hasta la areola, bien centrada (y siempre reducida en su diámetro respecto al tamaño preoperatorio) y un polo inferior redondeado, sin pliegues.

¿Cuándo puedo volver al trabajo y cuándo retomar la actividad física? Podréis volver al trabajo, si no supone mucha actividad física, en especial si no hay que forzar los brazos, tras 2 semanas, pero si es muy activo o de levantar brazos será cerca del mes. A los pocos días podréis salir a la calle, pasear, hacer caminatas según vuestro estado general, pero los deportes habrá que postponerlos hasta 1-2 meses, según de lo que se trate.

Como veis , es una cirugía de postoperatorio tal vez lento en cuanto a la evolución de las heridas y sus posibles incidencias, por lo que debéis tenerlo en cuenta y tener cerca de vuestro cirujano al menos el primer mes (no hacer por ello viajes al extranjero o largas estancias fuera en este periodo), pero en cambio esta cirugía os va a permitir retomar una vida bastante normal en muy poco tiempo, con el aliciente de que, aunque el pecho tenga cambios durante meses, os veréis y disfrutaréis del resultado, una notable reducción del volumen y peso de vuestras mamas, que es lo que deseábais, desde el primer día del postoperatorio. Bajaréis una, dos o más tallas, para siempre, pues aunque cojáis peso u os quedéis embarazadas después, al tener muchísima menos glándula ya nunca cambiará tanto ni se pondrá como antes.

En primera persona. Postoperatorio de una reducción mamaria contado por la propia paciente. 

Su nueva imagen

Aunque, como hemos indicado, pude tardar unos meses en adquirir el tamaño y forma definitiva, enseguida se hará una idea del tamaño de su nuevo pecho.  Debe tener en cuenta que su pecho puede seguir cambiando después por causas diversas, embarazos, oscilaciones de peso, cambios hormonales… pero en ningún caso variarán tanto como para volver a la situación prequirúrgica. Si se queda embarazada verá que al tener menos glándula ya su pecho no va a crecer tanto y no se le va a estropear el pecho, aunque mi recomendación es que espere al menos un año desde la cirugía si desea quedarse embarazada y que coja el mínimo peso posible.

Le recomendaremos pautas para cuidar sus cicatrices, pero es normal que el primer año resulten aún muy visibles, enrojecidas y algo induradas. Todas las cicatrices terminan por aplanarse y aclararse con el tiempo, pero ser constante y meticulosa con los cuidados, como puede ser el uso de láminas o geles de silicona varios meses, hacen que el resultado sea más rápido y seguro mejor.

Si tiene patología mamaria

Es normal que en los estudios eco y mamográficos haya distorsiones por el tejido cicatricial el primer año, por ello, si padece algún tipo de patología tipo mastopatía fibroquística debe consultar con su ginecólogo antes de operarse. En general, este tipo de pacientes, con mamas muy densas y mastopatía fibroquística avanzada, se ven muy beneficiadas y mejoradas en sus problemas tras una reducción mamaria, pues entre las áreas que se suelen resecar están la cola de la mama o los cuadrantes laterales, así como el tejido central tras la areola, donde suele concentrarse el tejido mamario más denso  y con más patología. No obstante, habrá casos en que su ginecólogo le recomiende  la extirpación de alguna lesión (tipo fibroadenoma) o incluso se puede plantear una cirugía conjunta entre ambos. Para todas las pacientes, así como solicitamos el estudio mamario antes de la cirugía, les pediremos otro al año de la misma.

En todos los casos, tras esta cirugía se va a beneficiar de un nuevo aspecto de su cuerpo, ya más armonioso, de la posibilidad de vestir con la ropa que desee, de poder hacer deporte cuando antes ese pecho tan grande lo hacía imposible, y por supuesto de aligerar su columna y sus hombros, siendo la reducción o desaparición del dolor de espalda lo primero que notan las pacientes, ya desde el primer día. Si desean mantener los resultados lo mejor posible, lo mejor es llevar siempre un buen sujetador, hidratar la piel y evitar los cambios de peso importantes.

Si desea una información más detallada se la proporcionaremos  en  nuestra consulta, así como leer en nuestro blog las entradas relativas a este tema.

Casos clínicos

CASO CLÍNICO DE REDUCCIÓN MAMARIA

En este caso cínico expongo la cirugía realizada a una paciente con una gigantomastia especialmente molesta para ella. Las gigantomastias siempre son muy molestas y problemáticas para las pacientes, como otras veces he expuesto, pero en este caso aún más porque tenía la glándula muy densa y por tanto era más dolorosa y pesaba más.

Ver caso


CASO CLÍNICO DE REDUCCIÓN MAMARIA EN PACIENTE CON MAMAS MUY DENSAS

En el caso que presento en este artículo, la paciente tenía unas mamas muy densas y pesadas, que le dolían bastante (típico de las mastopatías fibroquísticas) sobre todo en la cola de la mama, donde suele estar la glándula más densa.

Ver caso


VARIOS CASOS CLÍNICOS DE REDUCCIÓN MAMARIA

Este es el caso de una paciente joven (18 años) que presentaba unas mamas muy hipertróficas, asociando una malformación tipo mama tubular.

Ver caso


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Todos nuestros pacientes pueden consultarnos sus dudas postoperatorias escribiendo a clinica@doctoramartinezlara.com o llamándonos al teléfono: 619 083 582.

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